ENTRE TABÚS Y REALIDADES: LAS COSAS EN QUE UN ASEGURADO SE DEBE FIJAR AL ADQUIRIR UN SEGURO DE GASTOS MÉDICOS MAYORES.

Fuente: El Asegurador

Por: Luis Adrián Vázquez Moreno

Entre las razones por las cuales un gran número de personas ni por asomo se atreven a solicitar la cotización de un seguro de Gastos Médicos Mayores (GMM) se encuentran ciertos tabús o juicios sin fundamento; por otro lado, quienes optan por hacerlo se enfrentan a un sinnúmero de opciones ante las cuales es difícil elegir la mejor si no se tiene la asesoría de un agente profesional de seguros.

¿Cuál es la importancia de adquirir un seguro de Gastos Médicos Mayores (GMM)?

Siempre un seguro de esta naturaleza hay que verlo desde el punto de vista de las finanzas personales, familiares, de empresa y país. Los seguros tienen como finalidad última proteger el patrimonio y la vida de las organizaciones empresariales y de las familias. De entrada, ahí se calcula el valor económico-social de estos productos.

En la medida en que las personas van adquiriendo bienes o activos necesitan pensar: ¿qué tengo y qué quiero tener en el futuro? Todo con una visión de largo plazo, y además ponderar: ¿de qué manera podría proteger los bienes y la salud de la familia? En el caso de la protección de la salud, justamente los seguros de GMM sirven para solventar todo aquel gasto que pudiera desajustar el presupuesto familiar o empresarial del presente y futuro.

En general, las personas solemos no ser conscientes de que un solo accidente puede acabar con el patrimonio y que con una enfermedad catastrófica severa ni vendiendo la casa alcanzaría para solventar el impacto económico. Estamos habituados al corto plazo, al “a mí no me va a pasar”, hasta que pasa.

¿Cuáles son aquellos tabús que con frecuencia conciben los consumidores de este tipo de seguros y qué juicios son argumentos reales en favor de este tipo de coberturas?

En ambos casos, el resultado es que la gente no compra coberturas de GMM o de salud en general. El mito más conocido es el costo, ¡y ése sí es un tabú! Se piensa que ninguno de estos seguros es barato y, por lo tanto, que es imposible adquirirlo. Y eso es falso, porque desconocemos que, si buscamos entre distintos tipos de coberturas y compañías los seguros que se pueden ajustar a las necesidades de uno, los encontramos y son accesibles.

Otro tabú arraigado es que las aseguradoras no pagan. Y desde luego que las compañías pagan todos y cada uno de los siniestros que estén debidamente documentados; pero sucede que también habría que conocer el otro lado de la moneda y averiguar por qué algunos de los siniestros por los que se etiqueta a la industria aseguradora como no pagadora en realidad tienen como componentes o que sus padecimientos o intervenciones están fuera de cobertura o que son de origen fraudulento.

Sin embargo, hay un obstáculo que es una realidad: falta de cultura financiera y de previsión en México. El mexicano, y sobre todo las nuevas generaciones, buscan el beneficio inmediato; el largo plazo no existe, y la protección de la salud hay que pensarla no solamente para el uso presente, sino para el mediano y largo plazo.

En México no acostumbramos hablar de estos temas, y la gente crece sin esta necesidad de cuidar sus finanzas personales y patrimonio; y está por demás decir que deberíamos proteger los grandes gastos que en accidentes y enfermedades se pueden tener.

Es una realidad que por el desconocimiento de la gente no haya la suficiente compra de coberturas de salud y de GMM.

Como asegurado ¿en qué me debo fijar para hacer la elección adecuada de un seguro de GMM?

En varias cosas: la suma asegurada, el tipo de hospitales, el tabulador de honorarios médicos y, finalmente, el deducible. Éstas son cuatro variables importantes para la buena elección de un seguro de GMM.

Esto lo digo porque muchas veces las personas acaban contratando pólizas de seguros que autorizan a ciertos hospitales que ni siquiera van a utilizar, ya sea porque son demasiado caros o porque no se sienten cómodos con la ubicación. En ese sentido necesitan ponderar esas variables a fin de que lo que están adquiriendo esté en sintonía con lo que realmente necesitan.

También hay que fijarse en que la suma asegurada no sea reducida, sino amplia, suficiente para cubrir los grandes gastos médicos que se pueden tener por enfermedades o accidentes muy costosos. Hay quienes optan por adquirir sumas aseguradas muy bajitas, y eso, ante una eventualidad mayor, de poco les servirá.

Recomiendo que el asegurado solicite que la suma asegurada sea elevada porque, a diferencia de lo que se cree, esto no tiene ninguna correlación directa con el costo de la prima. Es cierto que a mayor suma asegurada sube un poco la prima, pero nunca en la misma proporción, así que vale la pena por unos cuantos pesos más adquirir un producto con suficiente cobertura.

En cuanto al tema del deducible, sugiero que sea alto. De nada me sirve contratar un deducible que equivalga a uno, dos o tres salarios mínimos para pagar alrededor de 5,000 pesos. Una persona que adquiere un seguro de GMM puede pagar esa cantidad de su bolsa sin problema y sin desajustar su presupuesto familiar. No tiene sentido. En cambio, un deducible de 30 o 40 mil pesos es todavía manejable y propicia que baje notoriamente la prima.

Una buena acción es contratar deducibles y sumas aseguradas altas, simplemente por la importancia que tiene el transferir a las aseguradoras los grandes riesgos; los riesgos chiquitos, esos que cada quien los absorba en lo personal.

¿Las personas tienen la posibilidad de solicitar una cobertura a la carta?

Desde luego. Antes uno se tenía que ajustar a las condiciones de la cobertura; ahora hay tanta variedad y diversidad que muchas de las condiciones se pueden ajustar a lo que el asegurado necesita.

Las cosas cambiaron: el cliente ya no se adapta a lo que la compañía tiene, sino las compañías se amoldan a las necesidades del asegurado. Más aún, hay productos indemnizatorios. Esa modalidad puede acercar a mucha gente e involucrarla en la administración de los recursos de la indemnización.

Lo que sucede en los seguros de GMM tradicionales es que la compañía administra todo ante un siniestro, y en los indemnizatorios se le paga al asegurado la suma acordada, y éste la administra como mejor le parezca; y ese ejercicio le permite al asegurado tener mayor conciencia de los costos de su padecimiento y, por lo tanto, los gestiona mejor.

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